California Acusa a Rafael Caro del Asesinato de John y Alberto

La Corte de California desclasificó su acusación contra Rafael Caro Quintero, quien enfrenta 10 cargos por los que Estados Unidos pide su extradición, seis de los cuales están vinculados con el secuestro, tortura y asesinato del agente especial de la DEA, Enrique Kiki Camarena.

Además de las acusaciones de narcotráfico, Estados Unidos señala en este reemplazo de cargos, las agresiones y conspiraciones contra agentes e informantes de la DEA, para saber que tanto sabían sobre sus operaciones en México y Estados Unidos. 
 
 

 
La acusación incluye el cargo quinto, noveno y décimo por el secuestro y asesinato del piloto contratado por la DEA Alberto Zavala Avelar entre el 7 y 9 de febrero de 1985, así como la agresión a tiros contra un informante confidencial de la DEA el 10 de octubre de 1984 y el asesinato de dos ciudadanos estadunidenses, John Walker y Alberto Radelat, dos ciudadanos asesinados en Guadalajara tras ser confundidos con agentes el 30 de enero de ese mismo año, pero casi todos los demás tiene relación con el secuestro y asesinato del agente Enrique Camarena Salazar.

El tercero, cuarto, sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo cargos son por el secuestro, tortura y asesinato de Enrique Kiki Camarena, primero por el crimen contra un agente federal y después por realizar esta acción para mantener su posición dentro del cártel.

 
Este documento, que incluye a 15 cómplices de Caro Quintero, es el que la Fiscalía de Estados Unidos solicitó para entregarlo al gobierno de México y avanzar en la extradición del capo, detenido el 15 de julio en Choix, Sinaloa.

Todos los miembros de “una empresa internacional de narcóticos con sede en Guadalajara, Jalisco, conocida como cártel de Guadalajara, conspiraron para “secuestrar, torturar, interrogar y asesinar a sabiendas e intencionalmente al Agente Especial Enrique Camarena-Salazar”, dice en su cargo tres del texto. Personalmente a Caro Quintero lo señalan por “ayudar, instigar, aconsejar, inducir y procurar el secuestro y asesinato del agente especial Camarena Salazar”, con la intención de mantener las actividades de la empresa dedicada a “traficar mariguana y cocaína”.
 

 
 
A Caro Quintero, junto a sus coacusados, se les fincan dos cargos por participar en un asesinato para mantener y aumentar su posición dentro de una empresa involucrada en crimen organizado y tráfico de drogas. Los coacusados son: Ernesto Don Neto Fonseca Carrillo, Miguel Ángel Félix Gallardo, Manuel Ibarra Herrera, Miguel Aldana Ibarra, Rubén Zuno Arce, Javier Barba Hernández, Armando Pavón Reyes, Juan Gilberto Hernández Parra, Sergio Espino Verdín, Humberto Álvarez Machain, Antonio Vásquez Velasco, Antonio Vásquez Ochoa, Ezequiel Godínez Cervantes, Inés Calderón Quintero conocido como Rolando Cervantes y Albino Bazán Padilla.

Según el gobierno estadunidense, en las reuniones en las que se acordó el crimen contra los agentes de la DEA, además de participar los líderes del cártel, como Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca, estuvo el agente de la Policía Judicial Federal, Juan Gilberto Hernández Parra. Y durante la ejecución del crimen estuvo presente Sergio Espino Verdín, entonces comandante de la Dirección Federal de Seguridad, así como Raúl López Álvarez, miembro de la Policía de Jalisco.

 
Manuel Ibarra Herrera, entonces director de la Policía Judicial Federal y de la Interpol en México, y Armando Pavón, comandante de la Policía Judicial Federal, también habrían participado en la planeación del secuestro del agente y el piloto, según la acusación recién desclasificada. Todos los funcionarios mexicanos, excepto el policía López Álvarez, fueron acusados formalmente.

La acusación estadunidense pretende probar que todos estos crímenes fueron cometidos por la cúpula del Cártel de Guadalajara para proteger sus operaciones, que entonces consistían en tráfico de mariguana, cultivada en campos en Zacatecas y Chihuahua, México, así como de cocaína, traficada desde Costa Rica y Colombia, todo con destino final en Estados Unidos.
 
 
Esta acusación se suma a la que ya tiene Caro Quintero a partir de julio del 2018 en el distrito este de Nueva York y en la cual se le señala de dirigir una empresa criminal continua, participar en una conspiración internacional para distribuir mariguana, y otra para distribuir heroína, metanfetamina y cocaína, además de un último cargo de uso de arma de fuego para fomentar el narcotráfico.

Caro Quintero comparte esta acusación con su sobrino Ismael Quintero Arellanes El Rayo y otros personajes censurados momentáneamente del dictamen. Por estos mismos cargos dados a conocer hoy en California, fue condenado a cadena perpetua Rubén Zuno Arce, quien murió de cáncer en una prisión de Florida en septiembre del 2012. Esta misma acusación no alcanzó para condenar al doctor Humberto Álvarez Machain quien tuvo que ser dejado en libertad por “falta de pruebas” en diciembre de 1992.
 





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