#Tijuana La Historia de Zaira y el por que Asesinó a sus Hijos Nahara y Alejandro

Zaira Viridiana Leyva Avilés preparó dos cartas para explicar por qué decidió acabar con la vida de sus hijos, Alejandro, de nueve años y Nahara, de cuatro.

Las colocó dentro de sobres color manila sobre la mesa de su cocina.

Con un plumón, escribió en uno de ellos el nombre de su ex esposo, Miguel y en el otro la palabra Mamá.

La intención era que las cartas se leyeran de forma póstuma con las razones de su suicidio y del doble homicidio de sus hijos.

Sin embargo, la mujer no se quitó la vida. Tras asesinar a sus hijos, asfixiándolos con una almohada mientras los pequeños dormían en una cama, tomó un cuchillo de cocina para cortarse las muñecas.
 
Apenas logró cortarse la piel, cuando desistió de su intentó. Tomó el teléfono y le llamó a su ex pareja, Miguel, para para pedirle que fuera a la vivienda.

Miguel ingresó a la casa con las llaves que tenía, pues hasta unas semanas antes vivía ahí. Los problemas entre la pareja llevaron a la separación, pero él seguía en comunicación con sus hijos.
 
Cuando entró a la vivienda, ubicada en la privada Dante de la colonia Villa Fontana, vio a Zaira Viridiana llorando y sentada en el sofá. Le preguntó por sus hijos, pero ella no le respondió.

 
Caminó hasta el cuarto y vio primero a sus hijos recostados, con su pijama puesta, sobre la cama.
 
Le pareció extraño, pues pasaba de la 1:00 de la tarde, luego vio en el piso, a un lado de la cama, un cuchillo y manchas de sangre. Llamó al 911.

“No se lo pude decir a nadie, ni siquiera a mi mamá”

Tras la llamada de Miguel esa tarde del sábado 2 de enero, la Policía Municipal arribó de inmediato a la casa, también una unidad de socorristas de la Dirección de Bomberos para revisar a los menores.
 
Ninguno de los dos tenía signos vitales. Tenían el rostro pálido y los labios violetas. Zaira, en cambio, no había perdido sangre de manera considerable. No requirió suturas ni traslado a un hospital.

Los policías detuvieron a la mujer y la pusieron a disposición de la Fiscalía General del Estado.


El lunes 4 de enero, la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Vida llevó la audiencia inicial, de control de detención y formulación de imputación, en contra de la mujer de 33 años.

Dos días después, la tarde de hoy miércoles 6 de enero, fue vinculada a proceso por el delito de homicidio agravado por razón de parentesco consanguíneo.

De ser encontrada culpable, la mujer pasaría prácticamente el resto de su vida en prisión, pues la pena máxima es de 60 años.

Como parte del desahogo de la audiencia, el ministerio público narró los hechos redactados en el Informe Policial Homologado.

De igual forma, se aportaron los dos certificados de necropsia de los menores. Ambos murieron por anoxemia por sofocación.

Los médicos legistas coincidieron en que ambos habían sufrido bronco aspiración, luego de que con un objeto como una almohada o las manos, se les obstruyeran la nariz y la boca para impedir el paso del oxígeno.

Las necropsias también arrojaron que Alejandro intentó defenderse cuando su mamá le colocó la almohada sobre el rostro hasta asfixiarlo.

En el caso de Nahara, la recostó boca abajo y se le subió encima para que no se resistiera. En la espalda de la pequeña quedaron moretones de la fuerza que su madre aplicó con las rodillas para que no se moviera.

 
Otro elemento que el juez de control tomó en consideración para encontrar como presunta responsable a la mujer, quien era profesora de preparatoria e incluso tenía un canal de YouTube para compartir material pedagógico, fueron las dos cartas que escribió con tinta negra y que dejó en la cocina.

La dedicada a su ex esposo es la más larga, de cinco hojas. Inicia con:

“Miguel, sé que esto es lo peor que he hecho en toda mi vida. Y por supuesto no hay una justificación razonable, no me atrevería a decirte que me perdones, porque esto no tiene perdón. Tampoco espero que lo comprendas, simplemente quiero que sepas qué fue lo qué pasó y cómo me sentía”.

Continúa “Yo no deseaba esto, Miguel, no pedí este final. Jamás imaginé y por más que lo intenté, no pude imaginarme una vida sin que estuvieras en ella. Sé que cometí muchos errores que te orillaron a tomar esa decisión, pero fue una decisión que tú y solo tú tomaste, no era lo que yo quería”.

“Pudimos haberlo intentado de muchas formas, había muchas opciones para arreglar esto, pero no me diste la oportunidad, te alejaste sin más. Yo te elegí a ti y a mí, nos elegimos como compañeros de vida y tú rompiste con eso. Lo sé, todo esto es mi culpa y solo mi culpa, pero no acepto vivir así”.
 
Solo después de las explicaciones sobre su sentir con la ruptura de su matrimonio, es que aborda el homicidio de sus hijos.

“Y sé que fue egoísta y cruel a lo que le hice a mis hijos, pero no podía irme sin ellos. Son mis hijos y los necesitaba conmigo y ambos sabemos muy en el fondo que estarán mejor conmigo a donde sea que vayamos”.

“Intenté pensar e imaginarme una vida donde te los llevabas a tu casa y no sabía como lidiar con eso y aunque los niños lo estaban tomando con calma, la verdad es que la niña todos los días me preguntaba ¿cuándo se iba a venir mi papi? y eso me dolía hasta el alma. Alejandro siempre me decía extraño a papá. Yo simplemente no toleraba imaginarme tener que escuchar esto todo el tiempo o peor que me reclamaran porque en algún momento no los llamaste o no los fuiste a ver, porque tarde o temprano eso iba a pasar, ellos iban a dejar de ser tu prioridad y poco a poco los ibas a abandonar a ellos también”.

 
En su carta, Zaira dice “no se lo pude decir a nadie, ni siquiera a mi mamá. No me atrevía a decir que fracasé en el matrimonio y que fui yo quien te orillé a alejarte”.

“Por favor no te enojes ni le reclames nada a mi mamá o algún miembro de mi familia. Nadie sabia nadie. La única culpable aquí soy yo. Nadie sabía nada”.

En la larga carta, la mujer justifica “no fui lo suficientemente fuerte para continuar con esta vida que cambió tan repentinamente, con una vida que no elegí para mí ni para mis hijos. Solo espero que un día puedas perdonarme y encuentres esa paz y tranquilidad que fuiste a buscar lejos de nosotros y que continúes con tu vida. De verdad, deseo de todo corazón que algún día vuelvas a ser feliz”.
 
Por último, dejó información sobre sus cuentas bancarias, incluso de los servicios Netflix y Disney Plus.

De sus ahorros, le dice “lo tenía apartado para construir, pero obviamente ya no se necesitará para eso, así que lo puedes utilizar para lo que consideres pertinente, como los gastos de cremación para tus hijos. A mí me puedes tirar a la basura”.

Peritos trabajan en la escena del crimen.

En una carta mucho más corta, dedicada su mamá, Zaira Viridiana le dice “Primero que nada quiero que sepas que lamento mucho este dolor que te estoy causando”.

“Yo fui quien tomó esta decisión, solo yo, así que no busques culpables. Miguel y yo ya vivimos juntos desde el 14 de noviembre y no me atreví a decírselo a nadie porque una parte de mí no quería reconocer el fracaso de mi matrimonio”.

“Tú sabes que Miguel era un buen esposo y un buen padre. No puedes reprocharle nada. Muchos de nuestros problemas eran por mí, así que por favor no te enojes con él”.

“Ojalá un día me perdones y puedas salir adelante de esto. Te quiero mucho, mami”.

Desde un inicio, se señaló como responsable

 
En la primera audiencia, Zaira Viridiana se reservó su derecho a declarar. Con la mirada perdida y vestida con el uniforme naranja penitenciario, pues fue recluida al Centro de Reinserción Social (Cereso) de Tijuana, escuchó al ministerio público, a su defensora pública y al juez.

En la segunda audiencia, solo intervino para decirle al juez que no entendía lo que se resolvería y preguntarle por el tiempo de investigación que daría a la Fiscalía.

La defensa no aportó datos de prueba para contradecir lo expuesto por el ministerio público, por lo que el juez explicó las consideraciones que tomó en cuenta para vincularla a proceso, tales como dos entrevistas realizadas al padre de los niños, los certificados de necropsia y la argumentación jurídica de la Fiscalía para considerar a Zaira Viridiana como autora directa del delito.

El juez fijó un periodo de seis meses para que el ministerio público realice la investigación complementaria.

Durante ese tiempo, Zaira Viridiana continuará en prisión

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