4 Policias Heridos Tras Emboscada en #Ario

Ario, Mich.- Agentes de la Policía fueron emboscados por civiles armados, en el municipio de Ario (mejor conocido como Ario de Rosales) dejando un saldo de cuatro policías heridos, y dos civiles detenidos.

Los hechos se registraron la tarde noche del martes, cuando civiles armados con rifles de grueso calibre, atacaron a balazos un patrulla de la Policía Michoacán, dejando a cuatro agentes heridos.

Tras la agresión, se implementó un operativo con la Guardia Nacional que permitió la detención de dos sujetos que participaron en el ataque, mientras que uno más fue abatido.

Fuentes en el lugar reportaron en el momento de los hechos, un agente caído.

Los policías heridos fueron auxiliados por paramédicos estatales y del Centro Regulador de Urgencias Médicas.

Los detenidos quedaron bajo custodia de la autoridad.
Agentes de las policías Michoacán, Municipal y Ministerial, así como de la Guardia Nacional, mantienen un operativo en la zona contra los agresores, quienes al parecer forman parte de los sicarios cercanos a un peligroso líder regional del narcotráfico.

Cabe mencionar que los ahora detenidos son dos jóvenes de 18 y 21 años de edad, quienes ya son investigados por su presunta participación en otros hechos delictuosos.

Todos Guardan Silencio; cuatro policías de Churumuco cumplen 14 semanas desaparecidos
Churumuco, Mich.- En una entidad claramente superada por el narcotráfico y con sus autoridades –desde el más alto nivel– coludidas con los delincuentes, el asesinato de dos policías y el secuestro de cuatro más en el municipio de Churumuco a inicios del año, han sido olvidados por los tres órdenes de Gobierno. El Alcalde de ese municipio está señalado de nexos con el narcotráfico desde el año 2007 y su hermano controla la plaza para un grupo criminal. El silencio cómplice de la Administración de Silvano Aureoles Conejo, es más evidente que nunca.

El sábado 11 de enero, sicarios de los carteles Jalisco Nueva Generación y de Zicuirán, bajo las órdenes de Miguel Ángel Gallegos Godoy, “El Migueladas”, irrumpieron en el municipio de Churumuco, ubicado en los límites de Michoacán y Guerrero.

Luego de una intensa balacera con sicarios de “Los Viagras” y “Carteles Unidos”, comandados por Gabino Barrera Estrada -hermano del dos veces alcalde Rodimiro Barrera Estrada-, la gente de Zicuirán y Jalisco dio muerte a dos agentes municipales de Churumuco y secuestraron a cuatro más, cuyas identidades hasta esta fecha se desconocen. 
El día lunes 13 de enero –dos después de aquéllos hechos–, el secretario de Seguridad Pública Israel Patrón Reyes, confirmó el plagio de los agentes, y no ha vuelto a mencionar una palabra de ese caso.
 
Mucho menos hicieron el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, su secretario de Gobierno y alcalde con licencia de Zitácuaro, Carlos Herrera Tello, o el fiscal Adrián López Solís, que a casi tres meses de esos graves hechos y con cuatro agentes desaparecidos, mantienen silencio absoluto.

Esto es más grave, pues se le suma que el actual alcalde de Churumuco, Rodimiro Barrera Estrada, está señalado de nexos con vínculos con el narcotráfico, desde su primera campaña a la alcaldía en 2007 de la mano del PRI, que habría ganado con dinero del crimen organizado, indican reportes federales de inteligencia.
En ese entonces, autoridades documentaron que Rodimiro Barrera y otros 13 alcaldes electos michoacanos, pasadas las elecciones de 2007 fueron citados por líderes de la Familia Michoacana, que les pasaron factura por el dinero inyectado a sus campañas.
 
Concluido el trienio de Rodimiro Barrera (2008-2011), otro miembro de esa familia llegó a la Alcaldía; Gildardo Barrera Estrada gobernó Churumuco del año 2012 al 2015, y en su Administración recibió la llegada de los grupos de autodefensas que luchaban contra Los Caballeros Templarios, que tenían una fuerte presencia en la región.

El movimiento de autodefensas a la postre fue infiltrado por el crimen organizado y degeneró en células armadas que operaban bajo la camiseta de autodefensas, pero que en realidad eran delincuentes que operaban con permiso del Gobierno federal, de la mano de la Comisión para el Desarrollo Integral de Michoacán, cuyo titular era Alfredo Castillo Cervantes.

Una de estas células, que tomó gran relevancia, fue la de los H3, integrada por miembros de la delincuencia organizada que aprovecharon la oportunidad que se les ofrecía, y del cual era parte Gabino Barrera Estrada, hermano de Gildardo y Rodimiro Barrera Estrada, quien ya era identificado por autoridades federales como líder criminal en ese municipio y La Huacana, desde el año 2014.
 
Mientras tanto, Rodimiro Barrera ocupaba una curul en la LXII del Congreso de la Unión (2012-2015), como diputado federal del PRI, en la que presidió las comisiones de Derechos Humanos, Ganadería, Transparencia y Anticorrupción y la denominada “Para dar seguimiento a la regularización de los solares urbanos de las zonas metropolitanas del país”.

Regresó a la alcaldía en 2018, para un periodo de 3 años, de nueva cuenta por el PRI, afianzando los Barrera Estrada su poder dentro y fuera de la ley.
Bajo estas condiciones, los agentes de la Policía Municipal de Churumuco aparentemente servían a Los Viagras y sus aliados de Carteles Unidos, y fueron usados como carne de cañón en su guerra contra los rivales criminales de esa asociación delictuosa.

De esta forma se hizo notoria la falta de un verdadero Secretario de Gobierno que garantice el control de las legítimas autoridades en el territorio; la carencia de una Fiscal eficiente y que de resultados; y la ausencia de un Secretario de Seguridad Pública que garantice la seguridad de los población.

Esto queda patente al existir registros de reportes de autoridades en la entidad, que indicaban de retenes carreteros del CJNG y enfrentamientos en Churumuco y sus alrededores, generados al momento de los hechos, pero la autoridad estatal hizo su aparición una vez que todo había terminado, y sin detallar la magnitud de lo ocurrido. Esto se supo gracias a las redes sociales y reportes de habitantes de la región.
Pero no fue lo único: Autoridades policiacas y militares se reunieron en el despacho del presunto narcoalcalde, ese mismo día, e incluso compartieron fotografías de la reunión en las redes sociales.

Sobre todo, destaca la indolencia del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, que seis días después de los enfrentamientos anunció un viaje a España, bajo el pretexto de promocionar a Michoacán en la Feria Internacional de Turismo en Madrid.

Sin resolver sus grandes pendientes con los michoacanos, Silvano Aureoles se fue a España días antes del inicio de la Feria, a realizarse del 22 al 26 de enero.

Pero la apuesta del Gobernador por minimizar los problemas de Michoacán y “vender espejitos” en el extranjero fue la equivocada, pues hoy España es de los países más afectados por la pandemia del coronavirus, el turismo internacional cayó en picada y el mundo ha entrado en una recesión económica.
 
A estas condiciones que inevitablemente afectan ya a los michoacanos, se le suma la violencia e impunidad que han ido en aumento cada año desde que Silvano Aureoles tomó el poder.

En estas semanas, al episodio de violencia en Churumuco, le siguieron más ese mismo enero, en febrero y marzo, con centenares de asesinatos de hombres y mujeres y niveles récord de éstos; masacres de niños, adolescentes y adultos, los más escandalosos, sin respuestas aún.

Con estos antecedentes, queda claro que el Gobierno de Michoacán está rebasado por la violencia y es cómplice –al menos por omisión– de los delincuentes, aunque en varias ocasiones el propio gobernador Silvano Aureoles ha sido señalado de recibir dinero de Los Viagras para su más reciente campaña política a la gubernatura, además de otros ofrecimientos a ese grupo criminal, para reducir la violencia en la entidad, a decir de Nicolás Sierra Santana, líder de ese cártel
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