El Obispo no logró acuerdo por la paz en Guerrero

El obispo Salvador Rangel Mendoza confirmó que no se concretó la tregua entre los grupos delictivos que se disputan el corredor de Xochipala, porque los que controlan Tlacotepec no aceptaron la condición de los de Filo de Caballos, que pidieron ayuda para quienes perdieron las casas y los vehículos incendiados, durante el enfrentamiento de Corralitos el 9 de junio pasado.

El prelado insistió en que para pacificar la zona se necesita el diálogo entre las autoridades y los dos grupos que se han venido enfrentando; agregó que si no lo quiere hacer el gobierno, que intervengan cuando menos los diputados locales y federales de ese distrito.

Con respecto a la reunión que tuvieron en Monterrey los obispos del país, el 5 de septiembre pasado, con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, Salvador Rangel Mendoza dijo que el presidente electo reconoció la labor que está haciendo en favor de la paz en Guerrero, “y me dio un abrazo efusivo, que sorprendió a los demás obispos, quienes me dijeron: ‘ah, mira, ya vimos que bien te llevas y cómo te andas dando de abrazos con López Obrador’”.

Entrevistado al término de la misa que oficia de 7 a 8 de la noche en la iglesia la Asunción de María, en la capital, el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa declaró que en la sierra “siguen las cosas difíciles”, en referencia a las nuevas balaceras que sucedieron este domingo, en las localidades del corredor de Xochipala a Filo de Caballos.

Informó que en la misa que ofició anoche, se le acercó un muchacho de la sierra, quien se quejó de que por la violencia no hay servicio de transporte de Chilpancingo hacia las comunidades de Las Margaritas, Campo Morado y Capulines, que son las comunidades más grandes del municipio de Heliodoro Castillo.
 
“Por desgracia, no sólo no se puede trasladar la gente por esa ruta, sino que tampoco sube la mercancía y lo penoso es que los muchachos que vienen a estudiar tampoco pueden bajar. Los enfermos no hay como sacarlos de allá y los víveres cada día se están escaseando más”, denunció.

Insistió en lo que declaró el sábado, de que la gente de esos pueblos del municipio de Helidoro Castillo no puede salir, “están encerrados como borreguitos”.

Recordó que hace dos meses ya se hablaba de una tregua entre los dos grupos delictivos que se han venido enfrentando, pero que el grupo que se encuentra en Filo de Caballos pedía como condición a los de Tlacotepec, que cubrieran “un poco” los daños que ocasionaron a las casas y los carros que quemaron durante el enfrentamiento del 9 de junio, en Corralitos, así como un camión de volteo que quemaron cerca de La Escalera.
 
 
Pero añadió que los de Tlacotepec no aceptaron, aun cuando él les dijo a los transportistas de ese municipio que la condición que ponían los de Filo de Caballos, quienes le ofrecieron que podían pasar por su territorio, “tranquilos hasta Chilpancingo, pero que ayudaran a las personas que perdieron sus casas y vehículos, desgraciadamente no se pudieron entender y ahora hay nuevos enfrentamientos”.

El obispo insistió en su llamado al gobierno, para que manden a alguien que vaya a dialogar con estos grupos “porque quien está sufriendo es la gente ordinaria, la gente normal. Mi llamado es para que no hagan sufrir a los civiles y que menos quiten vidas a gente que no tiene nada que ver con ellos”.

Añadió que si no quiere intervenir el gobierno, entonces que intervengan los diputados, “por lo menos hay un diputado local y uno federal, que son de ese distrito”, dijo en referencia el del distrito 19 local, el priista Olaguer Hernández, y al federal de Morena, Carlos Sánchez Barrios.

“Yo creo que es ahorita cuando deberían hacer valer sus gestiones y pacificar la sierra, porque Guerrero en la sierra tiene una llaga, esa llaga está sangrando y vale la pena cortar esa hemorragia”.
El abrazo efusivo de AMLO

Salvador Rangel informó que en la reunión en Monterrey de los obispos con el presidente López Obrador, el 5 de septiembre, platicaron de varios temas relacionados con los proyectos que tiene en mente para lograr el desarrollo del país.

“Él nos decía que tiene que realizar una fuerte labor legislativa en materia de recaudación, a fin de que realmente favorezca a la gente más necesitada. Nos habló del Tren Maya, para utilizar las vías que ya existen”.

Informó que también les prometió que va a transparentar el fondo que se integra por un impuesto que le cobran a los extranjeros que vienen a México, que supuestamente se transfiere a la Secretaría de Turismo, pero que “es un misterio”, porque realmente no se sabe a dónde va a parar ese dinero”. Añadió que les anunció que ese recurso lo quiere utilizar directamente en la construcción del Tren Maya.

El obispo informó que también les habló López Obrador del Ejército y la Marina, “nos dijo que él no quiere desaparecerlos, pero que quiere que funcionen como los Cascos Azules de la ONU, como fuerza de paz, y que los marinos cuiden las costas y los soldados vengan a fortalecer el trabajo de paz”.

Declaró que López Obrador también les pidió que como Iglesia le ayuden a su gobierno, “él ve la importancia que tenemos como obispos y nos pidió que todos ayudemos a México”.

Expresó que les dijo, asimismo, que quiere ayudar a los estudiantes de preparatoria, con un bono mensual de 3 mil 500 pesos, y que si vienen de lugares más difíciles aumentarles otros 2 mil 500. Explicó que les anunció que quiere ayudar más a los de ese nivel, porque son los que más abandonan los estudios.

El obispo contó que al final él habló un poco más con López Obrador y que éste le reconoció la labor que se está haciendo, “nos invitó a los obispos de Guerrero a que vayamos a dialogar con él a México, porque quiere hacer buenas cosas en favor de Guerrero, yo veo eso muy positivo”, expresó.
Entre risas, Salvador Rangel expresó que les llamó la atención a los demás obispos un abrazo efusivo, y en son de amistad, que le dio López Obrador, “hasta me dijeron: ‘ah, mira, ya vimos que bien te llevas y cómo te andas dando de abrazos con López Obrador’”.

Luego, presumió que López Obrador conoce muy bien su trayectoria “y lo que he hecho no tan sólo en Guerrero, sino lo que hice en la Huasteca, en donde duré siete años e hice una labor de paz, pero allá lo reconoció muy bien el gobierno”, reprochó.

–¿Y usted qué le planteó durante ese amigable intercambio?

–Bueno, son cosas muy privadas. Son cosas privadas que a su tiempo les diré.
 
–dijo entre risas sarcásticas.
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