Relato: 2 noches en el Penal de NuevoLaredo

Era un Jueves cualquiera, había llegado una nota del municipio para que me presentará en las instalaciones de “La Fe”. 

Leí completamente la nota y se relacionaba con la pensión alimenticia de mi hijo. Me asusté por un instante pero puse en orden todas las notas y vouchers que tenía donde comprobaba mi constante cumplimiento.

El sábado por la mañana me preparo para ir y presentarme delante de mis autoridades, llego y un ministerial me atiende, me hacen pasar a sentarme en una de las oficinas y espero con ansias que me tienen que decir. 

Yo miraba como pasaba gente hablando sospechosamente mientras yo acomodaba mis comprobantes del banco. 10 minutos de espera y llega una persona armada, intimidante y prepotente, lo primero que dijo, ya te chingaste hijo, a mí me gusta ir a sacarlos de las casas y perseguirlos pero tú me la pusiste bien fácil. 

Expresé mi punto de vista y le mostré mis comprobantes en regla a lo que él dijo; mira chavo, hay una orden de un juez por tu captura y no puedes hacer nada, las pruebas las tienes que presentar con el mismo y apelar o pelear el caso, el único problema es que por el momento estas arrestado y tendríamos que pasarte al penal hasta que se resuelva tu caso, mi trabajo es solo capturar a los malos y cumplir con las órdenes del Juez. 

En ese momento sentí un calor en todo mi cuerpo, me enojé y comencé a levantar también mi voz, empezaron a llegar más ministeriales armados para presenciar la discusión. 

Después de esto el ministerial sale un momento y hace una llamada, regresa y me dice, hay una solución para que te evites de problemas y no tengas que ir al penal hoy, páganos 4000 pesos ahorita y te dejamos en libertad y hacemos como que no pasó nada, no tuve que pensar 2 veces para decir un rotundo NO, yo no debo nada, no he cometido ni un delito y no tengo porque pagar una mordida, quiero hacer las cosas correctas porque yo sé que no es cierto de lo que me acusan, muy bien dijo el ministerial, así que quieres hacer las cosas legales y de la forma correcta, la persona salió de la oficina y tengo entendido que en ese momento contactó a mi familia y les dijo lo mismo, que si no queríamos que me llevaran al penal teníamos que pagar una multa de 4000 mil pesos, mi familia se alteró y tampoco accedió a pagar. 
Me trasladan a una celda chica de ahí mismo en la Fe para esperar que van a hacer conmigo. 1 hora aproximadamente tardaron en darme una razón, llega la persona encargada y me dice, mira chavo, ni tu ni tu familia quiere cooperar y tu mamá está amenazando afuera con traer al periódico y ya todo mundo se dio cuenta del problema, ¿por qué no arreglar las cosas entre nosotros de forma civilizada?

Pero bueno es lo que ustedes quieren. Sinceramente nunca pensé que esto era grave, no tenía miedo porque contaba con pruebas y me sentía tranquilo. Gritan mi nombre desde lejos y me levanto para seguir indicaciones, me empiezan a preguntar datos personales mientras me trasculcan y esposan los brazos y piernas. El mismo ministerial me toma del cuello y me lleva a una camioneta blanca, me subo con miedo pensando lo peor, el radió nextel y el celular no dejaban de sonar pero no contestaba.

Arrancó el motor y salimos del estacionamiento del separo de la Fe, contestó una llamada de un abogado amigo de la familia que estaba enterado del caso pidiéndole un favor de que no me trasladaran al penal, no depende de mí decía la autoridad, este problema ya llegó arriba y ya está hablado su traslado al penal, la familia no quiso cooperar y tú sabes cómo se maneja esto. 

Al parecer eran amigos el abogado y ministerial que después de hablar por teléfono su comportamiento cambió.

Mira chavo, ahorita vas a ir al penal, ya no hay vuelta para atrás y lo único que te recomiendo es que no digas nada que no te pregunten, no mires a nadie a los ojos, no te sonrías y ponte bien pilas (Obvio estoy parafraseando, sus expresiones eran siempre soez) llegamos y nos inspeccionaron la camioneta los soldados, bajamos y me entregaron a los guardias vestidos de azul adentro del penal.

Lo primero que miré fue a muchas personas paradas mirando hacia la pared con la cabeza agachada siendo inspeccionados por los guardias. 

Me pasaron directo a una oficina con otros guardias para llenar un formulario. En ese cuarto había una televisión y algunos chavos sentados esperando ser procesados. Todo parecía tranquilo y ya no estaba asustado. Llené el formulario junto con los 3 chavos que estaban ahí y nos pasaron a otro lugar para tomarnos fotografías y huellas digitales. Cuando les preguntaron a las personas que estaban ahí cual era el grado de escolaridad, la mayoría tenía la secundaria trunca y cuando fue mi turno y expresé que tenía una Licenciatura, la muchacha me volteo a ver poniendo atención a mi cuerpo de arriba abajo, escribió y luego salió del cuarto. 
Solamente a mí me llevaron a lugar donde había llenado mi datos y me preguntaron qué estaba haciendo ahí los guardias (Tenían acento como de Veracruz) les expliqué todo y me dijeron que no me preocupara tanto, que si no debía nada esto se solucionaba muy rápido, me dieron las misma indicaciones que el ministerial y me regresaron con el pequeño grupo con el que llegué.

Nos formaron, era el momento de entrar al penal, calculo que eran como las 2 de la tarde aproximadamente, pasamos varias puertas de fierro ya muy oxidadas, cada guardia nos revisaba de arriba abajo, llegamos a la última puerta, había muchos reos vestidos de gris esperándonos como en las películas diciendo cosas para amedrentarnos. 

El guardia nos entregó con un reo muy prepotente que desde ese momento se encargaría de nosotros. Recuerdo que tenía muchas ganas de ir a orinar pero no me atrevía ni siquiera a preguntar. Nos metieron a un pasillo y nos dijeron que pusiéramos la cabeza en la pared mirando hacia abajo siempre. 

El reo sacó una libreta y empezó a preguntar nuestro nombre y el delito que cometimos, todos decíamos el delito pero agregábamos una pequeña explicación de que no era cierto de lo que nos acusaban, en ese momento sentí el primer golpe en mi cabeza, me resbalé porque me agarró desprevenido y me reincorporé a la fila. 

Sentía miedo y empecé a recordar todas las películas que miré sobre cárceles y definitivamente estaba viviendo algo peor. Me sorprendió que no había guardias presenciando lo que nos estaban haciendo pero sinceramente no entendía el sistema corrupto penitenciario que tenemos en Nuevo Laredo. 

Después de unos golpes en la cabeza, me quitaron mis botas y me dieron un tenis roto que apestaban a pipí. Un chavo me dijo, ni se te vaya ocurrir decir que te quitaron las botas, yo solo decía No señor y si señor (recomendación de los guardias).

Pasaron unas 2 horas y nos mandaron a la parte de atrás por ese mismo pasillo, estábamos parados en la ventana de la panadería. Ahí fue cuando ya pude platicar con las personas que llegaron conmigo, mencionamos nuestros nombres y de lo que nos acusaban. Cada 15 minutos nos checaba un chavo para ver que estuviéramos parados y si hacer nada estúpido, cada vez que nos visitaba era un golpe con la mano en la cabeza al primero que se encontraba en el pasillo. 
Decidimos que nos turnaríamos una vez cada quien el primer lugar de la fila para que no golpearan a uno solo de nosotros, cuando era mi turno enserio que no podía pensar con claridad sabiendo que en cualquier momento sentiría el golpe en mi cabeza. Empezó a oscurecer y ya no aguantábamos las piernas de estar parados, yo tenía la vejiga llena desde que llegue al penal y no me atrevía a decir. El pasillo despedía un olor desagradable, una combinación de pipí y popó con algo muerto.

Uno de mis compañeros ya había estado en ese lugar y me dijo que ahorita en un rato nos mandaban a un lugar llamado “Observación” ahí podía hacer del baño. Ya era noche y teníamos hambre, sed y cansancio. La persona que nos golpeaba cada 15 minutos llegó en la noche para decirnos que su turno había acabado y que gracias a Dios nos fue bien porque andaba de buen humor. Al instante llega un tipo más grande y fuerte con un artefacto en la mano y empezó a golpearnos en las piernas a todos. Nos advirtió de hacer ningún ruido y estar siempre parados. Un chavo preguntó la hora y le contestaron con una cachetada que lo tiró al piso. La diferencia de nuestro nuevo guardia (que era un preso) era que cada que venía nos golpeaba a todos y no solo a uno. 

Dentro del penal no hay guardias, todo lo controlan los presos y tienen un líder que les dice que hacer. Las horas pasaban y el sueño era insoportable, teníamos frio y yo no aguantaba más hacer pipí. Un compañero encontró una botella de plástico y me la pasó para que hiciera al ver mi cara de dolor. Al fin pude descasar, calculo que eran como las 2 de la mañana. 

Platicando de repente llega un chavo, nos saludó muy amablemente, resulta que lo acaban de procesar, ya había estado más de 3 veces en el penal, conocía a todos y sabía muchas cosas. Gracias a él pudimos sentarnos un rato e incluso estirar las piernas en el piso por unos minutos mientras checaba que no viniera nadie. Era verdad que conocía a todos porque el sí hablaba con el chavo que nos cuidaba pero no se salvaba de su golpe cada vez que nos visitaban. Alcance escuchar que los que caen de nuevo al penal de castigo los ponen a trabajar más tiempo y los tratan peor. 

Muy temprano prendieron las luces de la panadería y los presos empezaron a trabajar, despedía un olor muy rico la verdad. 

El chavo que llegó al último y que conocía a muchos, les pidió una galleta, y por la ventana nos pasaron una galleta que siendo sinceros me cayó de maravilla. Salió el sol, era Domingo y era el día del niño, se esperaba mucho movimiento en el lugar. 

Nos quedamos esperando toda la noche que nos trasladaran al lugar llamado “Observación” pero fue hasta el Domingo por la mañana que nos hablaron. Primero antes de ir a ese lugar, un señor con una pierna lastimada muy amable nos preguntó nuestro nombre y porque nos habían metido, por su forma de vestir ( No estaba vestido con gris) y por como lo miraban, creo que era alguien importante. 
Preguntó si alguien de nosotros tenía un familiar trabajando para ellos (deduje que eran de una organización delictiva) de los que entramos el sábado uno levantó la mano, dijo algunos nombre y lo sacaron de la fila. 

Al parecer le fue bien y tengo entendido que ahí te tratan bien si eres familiar de alguien que trabaje para esa organización. Después de eso nos metieron a un cuarto y pude observar a primera vista a muchos presos sentados en fila con las piernas abiertas uno tras de otro. 

Llegué y lo primero que me hacen es golpearme con el puño cerrado en el estómago para sacarme el aire, todo fue tan rápido, pero lo primero es hablar con el jefe de ese cuarto el cual te pone una cifra de dinero dependiendo el delito cometido. En otras palabras ilegalmente la organización delictiva le cobra a tus familiares una cantidad fuerte de dinero por tu estancia en el penal de Nuevo Laredo. 

Escuchaba que algunos de los que entraron conmigo les impusieron cifras arriba de los 30 mil pesos (Los familiares pueden ir pagando poco a poco, si no cumples, maltratan al preso) era mi turno y las típicas preguntas, nombre, en que trabajas y porque estas aquí, Mi nombre es… soy Licenciado en… y estoy por pensión alimenticia, la persona a quien me estaba dirigiendo subió su pierna a mi hombro (Yo estaba hincado frente a él) y dijo; a con que no quieres pagarle dinero a tu hijo, 8 mil pesos de multa, después de eso los golpes seguían más fuertes y me mandaron a un rincón hincado esperando llamar a un familiar para informarle sobre mi situación. 

Me mandan hablar y el encargado del cuarto me dice lo que tengo que decir y que tenía que llorar diciéndole a mi papá que tiene que pagar esa cantidad para que yo esté bien. Cuando me pasaron el teléfono tuve que fingir estar llorando, el chavo me hablaba al oído diciéndome lo que tenía que decir y su ayudante estaba listo golpeando sus manos para propiciarme más golpes.

Pude hablar con mi papá, me sentí aliviado escuchar su voz y me prometió que me sacaría de ahí, le mandé saludos a mi esposa y colgamos. Efectivamente me maltrataron mucho, me golpearon y no me daban de comer. 2 horas pasaron cuando me mandó hablar el encargado del cuarto. 
Licenciado tu papá ya pagó la mitad de lo acordado, de ahora en delante te va a ir mejor vas a ver, nosotros si cumplimos lo que prometemos, más de rato le vas a marcar y le dirás que te tratamos bien ahora y que tiene que pagar la otra mitad. 

Me sentaron y me dieron un vaso de agua, pude por primera vez levantar un poco la mirada, me pusieron con las personas que si pagaban la cuota, el encargado fue hasta donde estaba y me dio el teléfono con mi papá en la línea, pude decirle que estaba bien normalmente y colgó. 

El jefe del cuarto mencionó que el sentía algo inexplicable al escuchar a mi padre, sentía su preocupación pero algo le había llegado, me dijo ya no te van a golpear muchacho. 

Empezaron a llegar los familiares de los presos por la celebración del día del niño y yo esperaba por lo menos que alguien viniera a visitarme porque nos tenían sentados en filas entre piernas. 

Mi primo, por medio de su iglesia visita el penal muy seguido para ayudar a algunos presos, fue y me buscó, platicamos 10 minutos porque me mandaron con un chavo que siempre estuvo conmigo, le dijo a mi primo que si tenía la cuota ¿La cuota? Hay que pagar por ver a tus familiares (obvio es una cuota que cobran los internos a los familiares) como no tenía dinero solo conversamos 10 minutos. 

Ese Domingo pasó muy lento para mí, tenía desde el sábado en la mañana que no probaba alimento. A los nuevos presos no les permiten dormir la primera noche en el cuarto de observación y tampoco pueden comer, el sábado nos pasamos la noche parados en el pasillo era nuestra primera noche en el cuarto llamado de observación y obvio no nos dejarían dormir.

Ese día en la noche, ya nos habían advertido que no comeríamos ni dormiríamos. Nos sentaron junto al baño, ya todos dormidos. Al jefe le estaban preparando la cena cuando se oye un grito mencionando el apodo que me habían puesto en la cárcel, me asusté y me levanté para ir con el. 

El estaba sorprendido del porque yo estaba en ese lugar siendo un profesionista, platicamos como una hora sobre mi trabajo, al terminar se levantó me compartió de sus alimentos y empezó a patear a algunos presos dormidos para que me hicieran campo porque esa noche yo iba dormir rompiendo las reglas que ya nos habían mencionado.
Al día siguiente pude almorzar café y un pan, nos pusimos a limpiar todo el cuarto con agua y jabón. Nos formaron para pasar lista y teníamos que gritar en voz alta “Preso”. Me mandaron a echar agua con botes a un terreno donde se juega béisbol, todo el día me la pase limpiando y recibiendo órdenes de un señor con una voz ronca que nos gritaba y si hacías algo mal o te tardabas te daba un golpe en la cabeza. 

Me mandaron hablar, conversé con una psicóloga y tampoco podía creer que yo estuviera en ese lugar. Después hable con un abogado que mi familia contrató y me dijo que hoy mismo se solucionaba mi problema, que no me preocupara más. En ese momento sentí una alegría enorme pero a la vez tristeza, yo tan solo pasé 2 noches y 3 días y pude darme cuenta de la corrupción, delincuencia y miseria que tienen que pasar todos los reos en el penal de Nuevo Laredo. 

Estaba sentado en el cuarto de observación, eran las 5 pm aproximadamente, cuando mencionan mi nombre muy fuerte, me levanté lo más rápido y corrí con la mirada al piso, para que soy bueno, dije, pues ya te vas (Mencionó mi apodo impuesto en la cárcel) Tú no eres de este mundo y espero no volver a verte nunca. En ese momento me quite el pantalón gris y playera, me proporcionaron una ropa muy sucia y unos tenis con la suela rota. No me importaba nada, ya estaba a punto de salir, ya quería ver a mi familia. 

Me dieron una hoja de libertad y en la puerta de los guardias estuve esperando como 4 horas para que me autorizaran mi salida. En esas 4 horas pude darme cuenta de que mujeres pueden pasar si ningún problema a la hora que sea. 

Después de la larga espera, pude salir. Los guardias me entregaron a los soldados y checaron que efectivamente era yo el que dejaban en libertad. Los soldados muy prepotentes me preguntaban qué a que me dedicaba y porque había salido tan pronto, la verdad nada me importaba, ya no me asustaba nada, ya había visto cosas peores en el penal.

La primera persona que miré fue a mi padre y no pude contener el llanto, sentí su apoyo de una manera inexplicable. 

Mi caso no se compara con el de muchos, tuve la dicha de platicar con presos que realmente estaban encerrados por algo que no hicieron, en Nuevo Laredo cualquier persona te puede poner una demanda, mientras investigan si es cierto o no, tú tienes que esperar en el penal de Nuevo Laredo. 

Existen una gran cantidad de violaciones a los derechos de los presos en ese lugar, no hay orden y lo controla un grupo delictivo. 
Espero que nuestro gobierno tome conciencia, que el pueblo despierte y exijamos el México que nos merecemos. 

Comenten y expresen su opinión, me gustaría saber que piensa el pueblo. 

Me despido con una frase que me dijo un compañero en el penal “Estoy pagando los pecados de toda mi vida, porque por lo que me acusan no tendría porque estar aquí”
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