CADENA PERPETUA a conductor del ‘camión de la muerte’, en Texas

El camionero James Bradley, de 61 años, se ha declarado culpable este lunes por el fallecimiento de 10 inmigrantes indocumentados que viajaban en el llamado camión de la muerte a mediados de julio pasado en San Antonio (Texas). Una de las historias más crudas y controvertidas sobre el paso ilegal de inmigrantes a Estados Unidos en la última década.

Bradley se presentó ante el juez Henry Bemporad y aceptó los cargos de conspiración y transporte de extranjeros. Su sentencia se hará pública el 22 de enero. A pesar de que en un un primer momento negó las acusaciones y aseguró que no “tenía idea de que había personas en la parte trasera del camión”, Bradley admitió ahora que en el vehículo llegaron a viajar entre 70 y 200 personas.

La mayoría de los inmigrantes que iban en el camión escaparon antes de que llegara la policía, pero 39 de ellos no pudieron huir porque requerían atención médica, tras pasar más de tres horas encerrados sin ventilación ni aire acondicionado, deshidratados y sometidos a un intenso calor que superó los 60 grados.

Ocho personas murieron en el tráiler, mientras que otros dos fallecieron en los hospitales cercanos al estacionamiento del supermercado Walmart en San Antonio, donde los descubrió la policía.

“Que Bradley admita su culpabilidad nos ayuda a encarcelar a uno de los responsables de la trágica pérdida de vidas y las consecuencias para aquellos que sobrevivieron a este horrible incidente”, dijo Shane Folden, agente especial a cargo de la Unidad de Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional.

Bradley no actuó solo. El indocumentado Pedro Silva Segura, de 47 años, que vivía en Laredo (Texas), fue acusado de conspiración y de enriquecerse con el tráfico ilegal de seres humanos a Estados Unidos.

Silva fue arrestado en Laredo y ahora permanece bajo custodia policial mientras espera su traslado a San Antonio donde será procesado. También este mes, las autoridades federales forzaron el cierre de Pyle Transportation, la empresa de camiones dueña del tráiler.

Según ha informado a EL PAÍS el consulado de México en San Antonio, la mayoría de las familias afectadas por la tragedia fueron repatriadas a México, específicamente a Aguascalientes, donde residía la mayoría. Solo algunos de los inmigrantes han podido quedarse en Estados Unidos a la espera de que las autoridades migratorias resuelvan su situación. 

Fue el caso de Brandon Martínez, un menor de 16 años, que llegó al hospital en estado crítico y que ahora no puede hablar ni moverse. Este superviviente de la tragedia vive ahora en Denver (Colorado), junto a su padre, José Martínez, en espera de que se resuelva su situación migratoria, según confirmó la oficina del abogado Alex Gálvez.

“La mayoría de los inmigrantes del camión ya no está en Estados Unidos. Ha sido un proceso muy largo y doloroso para sus familias. Nadie se esperaba la magnitud de esta tragedia y varios de ellos tendrán que enfrentarse a las consecuencias de ese viaje de por vida”, explicó Nuria Olascoaga, portavoz del consulado de México en San Antonio.

Uno de los inmigrantes, Manuel Chávez, de 42 años, acabó bebiendo líquido refrigerante ante la desesperación que se vivió en el camión. Estuvo varios días en coma y ahora debe recibir diálisis de manera constante. Un recordatorio diario de lo que vivió en aquel camión de la muerte.
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