lunes, julio 25, 2016

Tamaulipas: Claro y fuerte mensaje de La Marina: Calcinados, abatidos y decomisos

Tamaulipas.- Eran imágenes con un mensaje de la marina a la delincuencia organizada, como pocas veces se ha visto en los últimos tiempos en Tamaulipas. 

Fue después de una persecución por un camino que comunica al poblado de Valedeces con el ejido Lucio Blanco, en el municipio fronterizo de Gustavo Díaz Ordaz. 

Poco después del medio día del viernes 22 de julio, por lo menos cinco sospechosos de formar parte de una banda de secuestradores, murieron calcinados al enfrentarse con un comando de la armada de México que patrullaba la zona.

Los individuos fallecidos que estaban sin identificar transcurridas las primeras 48 horas tras del choque, fueron sorprendidos por elementos de la Secretaría de Marina en el momento en que arrojaban el cuerpo sin vida de un hombre joven, al que tenían maniatado, y a quien presumiblemente habían plagiado.

Cuando se percataron de la presencia de los marinos, abrieron fuego e intentaron darse a la fuga a bordo de una camioneta pick up doble cabina y un Mercury gran marquis. Hubo una persecución “que duró pocos metros”, según un comunicado el Grupo de Coordinación Tamaulipas, “el personal de la Marina repelió la agresión en defensa de sus vidas y cuando trataban de interceptar los dos vehículos, estos estallaron y se incendiaron por completo, lo que provocó la muerte de los agresores por calcinación”.

Lo que el boletín no consignó fue que la detonación se debió al impacto de lanzagranadas, según reportaron medios fronterizos.

Apenas en abril pasado en Nuevo Laredo, seis presuntos integrantes de los “Zetas” murieron calcinados al impactar el vehículo en el que viajaban durante un enfrentamiento con la policía federal. Las imágenes de las seis osamentas chamuscadas colocadas sobre una lona, daban cuenta del nivel de los enfrentamientos en la zona donde también se usaron lanzagranadas.

Díaz Ordaz donde fueron los últimos calcinados, es un municipio que se localiza a las afueras de Reynosa, sobre la línea fronteriza en dirección a Camargo, Miguel Alemán y más al norte Nuevo Laredo. Es un territorio controlado por la facción de los “Metros” del Cartel del Golfo y forma parte del corredor que entró en disputa en los últimos meses entre dos facciones del grupo paramilitar conocido como los “Zetas”.

La disputa por los bastiones

Los dos grupos que surgieron a finales del año pasado a raíz de una división al interior de la banda, fueron el “Grupo Bravo” también autodenominado “Zetas vieja escuela”, con sede en Ciudad Victoria; y el que tiene su base en Nuevo Laredo ahora llamado “cartel del Noreste”, que de acuerdo a reportes del gobierno federal, estaría encabezado por antiguos lugartenientes de los hermanos Miguel y Omar Treviño Morales, alias Z-40 y Z-42. A ellos se les atribuye en principio la responsabilidad en las tácticas de terror contra la población civil en la capital tamaulipeca.

Para las autoridades federales quienes estarían disputando el terreno en Victoria al “Grupo Bravo” son los de Nuevo Laredo, el “cartel del Noreste”; y viceversa, los de la capital del estado incursionarían en el puerto de entrada de mercancías más transitado en toda la frontera.

En Victoria murieron 16 personas inocentes en menos de una semana en dos ataques diferentes a familias en sus casas en barrios de la periferia, donde siete de las víctimas eran menores de edad, entre ellos un bebé de cuatro meses de nacido. El segundo atentado del jueves 14 de julio, ameritó que el gobierno federal enviara al día siguiente un batallón del ejército a la capital para intentar disuadir los actos de terror que se sucedieron.

En este contexto el pasado jueves 21 de julio, la Policía Federal detuvo sobre la carretera Ciudad Victoria-Monterrey, en el tramo que va de la capital de Tamaulipas a Linares, un tráiler donde encontraron un cargamento de armas largas, equipo táctico y pertrechos que viajaba oculto rumbo a Nuevo Laredo, presumiblemente para los testaferros del llamado “cartel del Noreste”.

La corporación federal informó que detuvieron a dos choferes cuando revisaron una caja que remolcaba el tracto camión color negro con naranja que conducían, y donde hallaron el arsenal compuesto de 10 fusiles, chalecos, cascos y cientos de cartuchos de diferentes calibres.

Horas antes la tarde del miércoles 20, en el ejido Raúl Muñiz, en el municipio de Río Bravo al sur de Reynosa, agentes federales chocaron contra un grupo armado donde murieron siete presuntos integrantes del Cartel del Golfo.

El tiroteo inició, según las autoridades, cuando las fuerzas federales patrullaban la zona que va de Reynosa a San Fernando y avistaron a un nutrido grupo de hombres que estaban en cuatro vehículos sobre la carretera. Comenzó una persecución sobre la vía que siguió por caminos ejidales. De uno de los vehículos descendieron un grupo de sujetos que enfrentaron a tiros a la Policía Federal. Al desatarse el tiroteo los agentes abatieron a siete individuos, presuntamente integrantes del Cartel del Golfo, mientras el resto logró darse a la fuga. Hubo un patrullaje por aire sin que se lograra dar con ellos en las horas posteriores.

La fiscalía de Tamaulipas informó que en el encontronazo varios pistoleros se dieron a la fuga en tres vehículos y otros a pie. Los fallecidos fueron llevados al forense por la policía para la necropsia de ley, a la espera de que sus familiares los reclamaran.

El general que hizo el ridículo

En los días de zozobra que vive la población civil en varias regiones de Tamaulipas, el coordinador de la delegación sur de la Policía Estatal, encargado de la seguridad en la zona conurbada de Madero, Tampico y Altamira, declaró ante los medios y la televisión locales que la población no debería tener miedo a los delincuentes y debería enfrentarlos, porque también eran capaces de someterlos y entregarlos a las autoridades.

El general brigadier José Marines Juárez quiso dar una recomendación y terminó enredado. Aludió a que en días pasados se habían detenidos a individuos que asaltaban utilizando armas de plástico. Fue su argumento para decir que la población no debería de tener miedo y podía hacerles frente.

Las declaraciones de Marines Juárez, un oficial de infantería retirado de carrera gris sin cargos o misiones de importancia en el ejército, generaron polémica no solo por tratarse del responsable de la coordinación sur de la secretaría de seguridad pública de Tamaulipas, sino porque reflejaban una profunda ignorancia sobre la naturaleza de la inseguridad. Medios locales como TV Azteca, criticaron al militar por su marcado desdén hacia la ciudadanía que padece de años atrás la complicidad policiaca con los criminales.

Era pasar por alto lo que ha ocurrido en Victoria, en Nuevo Laredo, o lo más reciente en Río Bravo y Gustavo Díaz Ordaz.

El pasado sábado 23 de julio, Marines Juárez fue destituido de su cargo y su lugar fue ocupado por el coronel José Adolfo González Valentín, quien hasta ese día era subsecretario de operación policial en la dependencia que encabeza el general retirado Jesús Martínez, un militar que llego al cargo en septiembre del 2015 sin que a la fecha la seguridad pública haya mejorado. Por el contrario, visto lo que ocurre entre los grupos que se disputan la capital del estado y Nuevo Laredo, la situación se ha agravado.
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1 comentario :

  1. y en reynosa cuando se pasan de diaz prdaz a rio bravo y en rwynosa ni con el petalo de una rosa

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