lunes, junio 13, 2016

Reynosa: "Los mandé a dormir"; ASESINO de los veracruzanos

Reynosa.- “Les hice un favor; los mandé a dormir temprano”, expresó cínicamente Juan Antonio Licea Kler, de 22 años, ante la pregunta del fiscal de si estaba arrepentido de haber asesinado a la pareja que residía en el fraccionamiento San Marcos.

Sonriendo sardónicamente, sin un ápice de culpa o remordimiento, el doble homicida relató con lujo de detalles la forma en que victimó a Jesús Salas García y Trinidad Sequera Marrero en el domicilio marcado con el número 222 de la calle San Antonio.

Licea Kler, de 22 años, quien es boxeador y originario del estado de San Luis Potosí, dijo que primero mató a golpes al hombre porque éste supuestamente amenazó con mandarlo a agredir con otras personas, y que posteriormente ultimó con arma blanca a la mujer. 

Al presentarse voluntariamente ante las autoridades ministeriales, Licea Kler declaró que desde la noche del pasado miercoles, estuvieron consumiendo cervezas en el patio frontal del domicilio de las víctimas, encontrándose con ellos Reynaldo y Homero, amigos y compañeros de maquiladora de la pareja asesinada.
La mujer asesinada no convivía con ellos, ya que se encontraba dormida en su recámara.

El doble homicida relató que durante las primeras horas del miércoles Reynaldo se retiró a su casa, en tanto que Homero se quedó dormido en una banca del patio vencido por el consumo de cerveza y cocaína; droga que habían comprado casi al inicio del convivió. Jesús no quiso inhalar cocaína, aclaró. 

AMENAZA INICIA TODO

Apuntó que en un momento dado se dirigió al pasillo exterior de la casa para orinar, ya que no podían pasar al baño de la vivienda por restricción de los occisos.

Fue ahí donde Licea Kler asegura que inició la supuesta riña, porque supuestamente Salas García lo siguió para amenazarlo con enviar a golpeadores para que lo agredieran y “borran de la lista”, o sea que lo mataran.

Agregó que Salas García trató de golpearlo y que él esquivó el golpe respondiéndole con un puñetazo en la sien izquierda que lo noqueó.

Cuando arrastraba a Salas García hacia el interior de la casa supuestamente éste reaccionó y tomó un cuchillo para volverlo a atacar -indicó el homicida-, pero lo desarmó y le dio de golpes hasta matarlo.

Luego subió el cuerpo de Salas García a la cama de una de las dos habitaciones de la casa, y para evitar que volviera a reaccionar le colocó una almohada en el rostro para rematarlo.
En eso estaba cuando la pareja de Salas García, quien probablemente despertó ante la bulla de la pelea, le pegó en la espalda con un palo de escoba al tiempo que le gritaba que lo dejara.

“Yo no sabia que la señora estaba en casa, porque él (el occiso) nunca mencionó que era casado”, añadió.

Licea Kler contraatacó a la mujer y fácilmente la inmovilizó, llevándola a rastras hasta la otra recámara, donde trató de convencerla de que no lo denunciara. 

“Nos sentamos en la cama y ella me dijo que no iba a decir nada… pero pensé entre mi que como quiera iba a decir lo que había pasado, por lo que pensé que tenía que matarla”, reveló el criminal.

“La sujeto del cuello por atrás apretándola para que dejara de respirar y me empieza a tirar de cabezazos a la altura del pecho pero cada vez con menos fuerza”.

En su desesperación la mujer alcanzó a morder la mano derecha de su verdugo, donde le dejó la huella de lesión defensiva.

Indicó que al sentir que la mujer ya no respiraba la aventó sobre la cama y fue por el cuchillo que supuestamente le había quitado al occiso y lanzado al suelo, cerca del lavabo.

Con el cuchillo en la diestra regresó con Sequera Marrero, quien estaba inerte sobre la cama, para rematarla asestándole dos piquetes con el cuchillo en el cuello, 

A la mujer también se le apreciaba en el cuello una tercera herida en forma de degüello, precisaron las autoridades.

Al concluir su criminal obra, Licea Kler cubrió el rostro de la mujer con una almohada y se lavó sus manos, así como el cuchillo en el lavabo, para luego cerrar la puerta de la casa y retirarse a su domicilio, ubicado a pocas cuadras.

Pero olvidó en el escenario del crimen a su amigo Homero, por quien regresó cuando llevaba una cuadra caminada.

“Desperté a Homero y le dijo que nos fuéramos, se despertó y me dijo ‘órale vámonos’, y nos salimos del patio y nos fuimos caminando para la casa porque está relativamente cerca, son cuatro cuadras. Yo lo llevaba abrazado porque iba bien pedo y no podía caminar bien. Al llegar, porque vivimos enfrente, el se metió a su casa y yo a la de Daniel (un homosexual), con quien vivo… Me cambié la ropa manchada de sangre y puse el despertador para ir a trabajar a las 8:00… Eran las seis y media cuando me acosté a dormir en el sofá”. 

EL HALLAZGO

Los cuerpos de las víctimas fueron descubiertos a las 22:00 horas del viernes, por Reynaldo, amigo de la víctima y obrero de la maquiladora Black and Decker, a quien se le hizo extraño que su amigo Jesús faltara dos días a trabajar.

Durante las investigaciones elementos de la Policía Ministerial, bajo el mando del comandante Noé Hinojosa Villarreal, entrevistaron a las personas que habían estado conviviendo con las víctimas, resultando con principal sospechoso del doble homicidio Licea Kler, quien por espacio de 40 horas se tornó ilocalizable.

Hasta que la tarde de ayer, los agentes ministeriales ubicaron a Licea Kler y lo exhortaron a que se presentara a declarar ante la Agencia Primera del Ministerio Público en torno a los hechos.

No hubo necesidad de ninguna presión, porque desde el primer momento Licea Kler aceptó haber cometido el doble homicidio y acudió por su propia decisión ante la Fiscalía, indicaron las autoridades.

Licea Kler, asistido por una defensora de oficio, rindió su declaración ministerial ante el fiscal Pedro Gabriel Ramírez Hipólito, confesando plenamente haber asesinado a Salas García y Sequera Marrero. 

TODO LO INCRIMINA

Como elementos de cargo, además de las declaraciones de Reynaldo y Homero, que colocan a Licea Kler en tiempo y lugar en el lugar de los hechos, así como la propia declaración de confeso del doble homicida, se cuenta con la ropa y botas manchadas de sangre de las víctimas, que portaba el homicida confeso el día del doble crimen, las cuales fueron entregadas a la autoridad por Daniel Carreón Hernández, de 27 años, quien reside en la calle Águila del fraccionamiento Halcón.

El fiscal Ramírez Hipólito, informó que por esos hechos se inició la averiguación previa penal 504/2016, por el delito de doble homicidio calificado. 

Ramírez Hipólito precisó, que por cada homicidio el presunto responsable puede alcanzar una sentencia mínimo de 40 años, mismos que por ser acumulativos, sumados ambos la sentencia podría ascender a 80 años de prisión.

El doble homicida comentó que era la primera ocasión que visitaba la casa de las víctimas, a donde fue llevado por su amigo Homero, quien lo invitó al convivio, el cual al calor de las copas y las drogas se convirtió en un festín de sangre.
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